1- Poner demasiado detergente en la lavadora: lo más habitual es pensar “cuanta más suciedad, más jabón”. Y es un error, porque cuanto más producto, mayor es el riesgo de que el tejido se manche. Lo ideal es consultar el manual de la lavadora, ya que cada aparato tiene un límite. Cuando la ropa esté demasiado sucia, lo correcto es hacer un prelavado —con detergente y agua fría— y después meterla en la lavadora. O, claro, lava tu ropa en A Minha Lavandaria y evitarás este problema: todas las máquinas dosifican el detergente automáticamente.
2- Dejar la ropa en remojo de un día para otro: el remojo debe durar, como máximo, una hora. Si la dejas más tiempo, corres el riesgo de que vuelva a absorber la misma suciedad que tenía al ponerla en remojo.
3- Poner la ropa a secar al sol: el sol quema y degrada las fibras; además, endurece el tejido e incluso puede hacer que la ropa encoja.
4- Lavar la ropa de lana con detergente en polvo: esto encoge y endurece el tejido. Lo correcto es lavarla con detergente neutro.
5- Retorcer y colgar la ropa de punto en el tendedero: así las prendas se deforman. Lo correcto es quitar el exceso de agua y, a continuación, usar una toalla para absorber la humedad restante. Por último, pon la prenda a secar sobre una rejilla, en horizontal, en un lugar fresco y ventilado.
6- No separar la ropa por colores: hay que hacerlo, porque mezclar prendas claras y oscuras durante el lavado acaba provocando manchas. Lo correcto es separarlas por colores y clasificarlas en blancas, claras, de tonos medios y oscuras.
7- Hacer mal uso del blanqueador o la lejía: no se debe echar sobre la ropa sucia ni sobre las prendas de color. Además, el producto no debe actuar demasiado tiempo: como máximo, entre 15 y 20 minutos.
8- Guardar la ropa en bolsas de plástico: no es buena idea, porque las bolsas atraen la humedad y provocan hongos y moho. Lo adecuado es guardar la ropa en fundas de TNT (lo que se conoce como tela no tejida), que dejan “respirar” las prendas y las protegen del polvo y de la exposición a la luz.
9- Planchar ropa sucia: la alta temperatura de la plancha acaba fijando esa suciedad y las manchas, y ya no hay forma de eliminarlas.
10- No proteger la ropa de la plancha: todas las prendas deben protegerse con un paño de algodón o con una suela de teflón (una protección que se acopla a la plancha). Esto se debe a que la base de la plancha está muy caliente y quema las fibras del tejido, que pierde brillo.
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